Lao Tzu escribió:
Reduce tus deseos,
día a día,
hasta llegar al no-hacer.
Pero si uno desea llegar a ese no-hacer, jamás podrá alcanzarlo. Por eso, vive tu vida sin más... No porque no haya algo que puedas hacer para llegar al no-hacer, si no porque no hay otra cosa que puedas hacer.
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martes, 22 de octubre de 2013
sábado, 5 de octubre de 2013
Lo necesario para vivir
Si todo el mundo se mantuviese ocioso, al final,
todos harían únicamente lo necesario para vivir.
todos harían únicamente lo necesario para vivir.
lunes, 1 de abril de 2013
Simplicidad
La utilidad, qué cosa tan inutil.
La inutilidad, qué cosa tan útil.
Al final el conocimiento científico está demostrando su utilidad, su utilidad para mostrar su inutilidad.
Al final el esfuerzo resultará útil, útil para mostrar cuán inútil es.
Cada vez más científicos admiten que una dieta a base de alimentos naturales, sin procesar ni cocinar (que al fin y al cabo, es la dieta que llevan todos los animales salvajes de este mundo, a excepción del hombre), es la más adecuada y recomendable forma de alimentarse para tener una buena salud; no sólo previene la mayoría de las enfermedades actuales, si no que, en la mayoría de casos, también las revierte hasta su curación.
Si gracias a esta alimentación resulta que no hay degeneración física ni enfermedad que curar, resulta que no son necesarios ni médicos, farmacias, ciencia, clínicas dentales, medicamentos, ni industria farmacéutica para tener una buena salud.
Si el hombre y la mujer sólo necesitan comer así para estar sanos, resulta que tampoco son necesarios transgénicos, industria, tractores, gas, fuego, arado, ganadería, trabajo, esclavitud, o explotación alguna para poder alimentarnos.
A través de la observación de la naturaleza se desarrollaron la agricultura natural y la permacultura, cuya práctica ha demostrado que no es necesario remover ni arar el suelo, podar, utilizar fertilizantes, ni fumigar componente químico alguno, para que la naturaleza produzca por sí misma los más nutritivos y sabrosos alimentos.
Si resulta que podemos alimentarnos tan sólo de alimentos de la zona, resulta que no son necesarios ni aviones, ni camiones, ni trenes de mercancías, ni combustibles fósiles, para transportarlos desde otros lugares del mundo. Si además estos alimentos pueden ser conseguidos de manera tan sencilla, resulta que con cultivar frutales y recoger sus frutos, esparcir semillas y paja en los campos, y cosechar las verduras y granos que en éstos crecen, y cazar o pescar animales libres en sus medios, tendriamos tiempo para la artesanía y otros tipos de arte, el descanso, el juego, o simplemente, para contemplar y maravillarnos del mundo que habitamos y somos.
La inutilidad, qué cosa tan útil.
Al final el conocimiento científico está demostrando su utilidad, su utilidad para mostrar su inutilidad.
Al final el esfuerzo resultará útil, útil para mostrar cuán inútil es.
Cada vez más científicos admiten que una dieta a base de alimentos naturales, sin procesar ni cocinar (que al fin y al cabo, es la dieta que llevan todos los animales salvajes de este mundo, a excepción del hombre), es la más adecuada y recomendable forma de alimentarse para tener una buena salud; no sólo previene la mayoría de las enfermedades actuales, si no que, en la mayoría de casos, también las revierte hasta su curación.
Si gracias a esta alimentación resulta que no hay degeneración física ni enfermedad que curar, resulta que no son necesarios ni médicos, farmacias, ciencia, clínicas dentales, medicamentos, ni industria farmacéutica para tener una buena salud.
Si el hombre y la mujer sólo necesitan comer así para estar sanos, resulta que tampoco son necesarios transgénicos, industria, tractores, gas, fuego, arado, ganadería, trabajo, esclavitud, o explotación alguna para poder alimentarnos.
A través de la observación de la naturaleza se desarrollaron la agricultura natural y la permacultura, cuya práctica ha demostrado que no es necesario remover ni arar el suelo, podar, utilizar fertilizantes, ni fumigar componente químico alguno, para que la naturaleza produzca por sí misma los más nutritivos y sabrosos alimentos.
Si resulta que podemos alimentarnos tan sólo de alimentos de la zona, resulta que no son necesarios ni aviones, ni camiones, ni trenes de mercancías, ni combustibles fósiles, para transportarlos desde otros lugares del mundo. Si además estos alimentos pueden ser conseguidos de manera tan sencilla, resulta que con cultivar frutales y recoger sus frutos, esparcir semillas y paja en los campos, y cosechar las verduras y granos que en éstos crecen, y cazar o pescar animales libres en sus medios, tendriamos tiempo para la artesanía y otros tipos de arte, el descanso, el juego, o simplemente, para contemplar y maravillarnos del mundo que habitamos y somos.
miércoles, 22 de agosto de 2012
No interferir
Un ejemplo muy claro de lo que para mí significa wu wei (no interferir), extraido del libro "El Concepto del Continuum".
[...] mientras Anchu se estaba preparando para ir a cazar, Wididi se puso a contemplarlo con una creciente aprensión. Su rostro reflejaba un terrible conflicto, y los labios le empezaron a temblar mientras seguía con la mirada cada movimiento que el jefe hacía. Cuando Anchu acabó de preparar el arco y las flechas, el pecho del niño se puso a temblar por momentos y se echó a llorar. Anchu no había dicho nada ni tampoco le había lanzado ninguna mirada de censura, pero Wididi sabía que los chicos iban a cazar con sus líderes y él no quería hacerlo. Sólo podía discutir consigo mismo, ya que Anchu simplemente se iba a cazar, y lo que Wididi hiciera era cosa suya. Su lado antisocial le decía que no fuera, pero su sociabilidad innata, ahora en proceso de ser liberada por Anchu, le decía que fuera. Anchu cogió el arco y las flechas y empezó a andar por el camino. Todo el cuerpo de Wididi temblaba mientras lloraba. A estas alturas, su motivo y su contramotivo estaban muy igualados, y el niño se limitó a quedarse de pie, dando alaridos, atormentado por la indecisión. En aquella época yo no sabía nada acerca de los principios que había en juego. Sólo vi que estaba sufriendo mucho porque no había ido con Anchu. Me acerqué a él, y poniéndole mis manos sobre sus hombros le dije que se apresurara a seguir el camino. Me dirigí corriendo con él hacia la sabana que Anchu estaba abandonando para adentrarse en la selva que había a un lado. Le llamé para que nos esperara, pero Anchu no se volvió ni aminoró el paso. Volví a llamarle, esta vez con más fuerza, pero desapareció en el bosque. Animé a Wididi para que siguiera andando y le pedí que se apresurara. Creí que estaba ayudando a Wididi y evitando que Anchu se decepcionara pero, como es natural, sólo estaba interfiriendo, y con la torpeza típica de mi cultura, estaba sustituyendo la voluntad del niño por la mía al intentar que él hiciera lo correcto.
[...] mientras Anchu se estaba preparando para ir a cazar, Wididi se puso a contemplarlo con una creciente aprensión. Su rostro reflejaba un terrible conflicto, y los labios le empezaron a temblar mientras seguía con la mirada cada movimiento que el jefe hacía. Cuando Anchu acabó de preparar el arco y las flechas, el pecho del niño se puso a temblar por momentos y se echó a llorar. Anchu no había dicho nada ni tampoco le había lanzado ninguna mirada de censura, pero Wididi sabía que los chicos iban a cazar con sus líderes y él no quería hacerlo. Sólo podía discutir consigo mismo, ya que Anchu simplemente se iba a cazar, y lo que Wididi hiciera era cosa suya. Su lado antisocial le decía que no fuera, pero su sociabilidad innata, ahora en proceso de ser liberada por Anchu, le decía que fuera. Anchu cogió el arco y las flechas y empezó a andar por el camino. Todo el cuerpo de Wididi temblaba mientras lloraba. A estas alturas, su motivo y su contramotivo estaban muy igualados, y el niño se limitó a quedarse de pie, dando alaridos, atormentado por la indecisión. En aquella época yo no sabía nada acerca de los principios que había en juego. Sólo vi que estaba sufriendo mucho porque no había ido con Anchu. Me acerqué a él, y poniéndole mis manos sobre sus hombros le dije que se apresurara a seguir el camino. Me dirigí corriendo con él hacia la sabana que Anchu estaba abandonando para adentrarse en la selva que había a un lado. Le llamé para que nos esperara, pero Anchu no se volvió ni aminoró el paso. Volví a llamarle, esta vez con más fuerza, pero desapareció en el bosque. Animé a Wididi para que siguiera andando y le pedí que se apresurara. Creí que estaba ayudando a Wididi y evitando que Anchu se decepcionara pero, como es natural, sólo estaba interfiriendo, y con la torpeza típica de mi cultura, estaba sustituyendo la voluntad del niño por la mía al intentar que él hiciera lo correcto.
sábado, 26 de mayo de 2012
martes, 7 de febrero de 2012
El Wu wei o no-hacer del que hablan los taoistas
no significa permanecer pasivo,
no significa sentarse inmóvil,
no significa mantenerse inactivo.
¿Tensas la espalda para relajarte?
¿Haces ruido para silenciarte?
¿Piensas en cómo dejar de pensar?
¿Te esfuerzas en alcanzar la calma?
La calma no puede ser forzada,
y perros también los hay nerviosos.
¿Tus pensamientos no te dejan en paz?
Quizá deberías dejarlos en paz tú a ellos.
¿No puedes estar tranquilo en el lugar en el que estás?
Quizá deberías estar en un lugar más tranquilo.
El deseo mueve el universo,
los impulsos naturales son el empuje,
la vida se mueve deseosa de más vida.
El hambre lleva al hambriento a comer,
la saciedad lleva al saciado a dejar de comer;
el calor mueve al acalorado a buscar el frescor,
el frío mueve al enfriado a buscar el calor;
el cansancio conduce al cansado a reposar,
el reposo conduce al descansado a despertar.
no significa permanecer pasivo,
no significa sentarse inmóvil,
no significa mantenerse inactivo.
¿Tensas la espalda para relajarte?
¿Haces ruido para silenciarte?
¿Piensas en cómo dejar de pensar?
¿Te esfuerzas en alcanzar la calma?
La calma no puede ser forzada,
y perros también los hay nerviosos.
¿Tus pensamientos no te dejan en paz?
Quizá deberías dejarlos en paz tú a ellos.
¿No puedes estar tranquilo en el lugar en el que estás?
Quizá deberías estar en un lugar más tranquilo.
El deseo mueve el universo,
los impulsos naturales son el empuje,
la vida se mueve deseosa de más vida.
El hambre lleva al hambriento a comer,
la saciedad lleva al saciado a dejar de comer;
el calor mueve al acalorado a buscar el frescor,
el frío mueve al enfriado a buscar el calor;
el cansancio conduce al cansado a reposar,
el reposo conduce al descansado a despertar.
domingo, 4 de diciembre de 2011
el Tao de la Agricultura Natural
Lo más simple consiste precisamente en el menor esfuerzo, el menor trabajo, la menor manipulación, en la menor alteración.
Así pues, para producir los mejores alimentos de la manera más sencilla, desdeña la agricultura del arado o el tractor, y sobre todo rechaza la ciencia. No hay nada como la propia naturaleza para producir alimentos.
-Wu Qi.
Haz click aquí para leer el libro "La Revolución de una brizna de paja" [.pdf], de Masanobu Fukuoka
Así pues, para producir los mejores alimentos de la manera más sencilla, desdeña la agricultura del arado o el tractor, y sobre todo rechaza la ciencia. No hay nada como la propia naturaleza para producir alimentos.
-Wu Qi.
Haz click aquí para leer el libro "La Revolución de una brizna de paja" [.pdf], de Masanobu Fukuoka
sábado, 13 de agosto de 2011
A veces surgen pensamientos agradables,
otras veces pensamientos desagradables,
pero a menudo lo que consideramos como
bueno parece convertirse en malo, y viceversa.
A veces surge el desprecio, otras la admiración,
a veces la culpabilidad, otras la complacencia;
mejor dejarlos tal cual están.
Surgen y después desaparecen
suben y bajan sin esfuerzo, como el mar.
¿Porqué atarse a ellos, sin son insustanciales?
¿Porqué rechazarlos y negarse a ellos?
Esto es tomarlos en serio.
Realizar las tareas con total tranquilidad,
descansar sin inquietud.
otras veces pensamientos desagradables,
pero a menudo lo que consideramos como
bueno parece convertirse en malo, y viceversa.
A veces surge el desprecio, otras la admiración,
a veces la culpabilidad, otras la complacencia;
mejor dejarlos tal cual están.
Surgen y después desaparecen
suben y bajan sin esfuerzo, como el mar.
¿Porqué atarse a ellos, sin son insustanciales?
¿Porqué rechazarlos y negarse a ellos?
Esto es tomarlos en serio.
Realizar las tareas con total tranquilidad,
descansar sin inquietud.
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Sentado o dormido, un buda sigue siendo un buda