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sábado, 5 de octubre de 2013

martes, 2 de abril de 2013

Elogio de la Anarquía

por dos excéntricos chinos del siglo III


Como senda a un mundo desconocido -y a la vez como puerta al conocimiento de uno mismo-, este libro nos acerca a algunos de los más interesantes debates sociales que sacudieron los ambientes letrados de una China en gran efervescencia intelectual, y lo hace por medio de la traducción completa de tres polémicas: <<De la inutilidad de los príncipes>>, <<Sobre el carácter innato del gusto por el estudio>> y <<Sobre los efectos nocivos de la sociedad para la salud>>. En ellas Bao Jingyan y Xi Kang nos llevan a una gozosa confrontación de ideas mediante la exposición clara y razonada de argumentos y la refutación punto por punto de las tesis del adversario.
Vistas con nuestro prisma occidental, y aunque no sea muy <<correcto>> hacerlo, resulta casi imposible no emparentar los argumentos esgrimidos en estas polémicas con las andanzas de los filósofos cínicos.

[Comentario de texto extraído del propio libro]
Editorial: Pepitas de Calabaza.


Agradecimientos a Tao-ré por recomendarme este pequeño, aunque gran libro.

lunes, 1 de abril de 2013

Simplicidad

La utilidad, qué cosa tan inutil.
La inutilidad, qué cosa tan útil.

Al final el conocimiento científico está demostrando su utilidad, su utilidad para mostrar su inutilidad.
Al final el esfuerzo resultará útil, útil para mostrar cuán inútil es.

Cada vez más científicos admiten que una dieta a base de alimentos naturales, sin procesar ni cocinar (que al fin y al cabo, es la dieta que llevan todos los animales salvajes de este mundo, a excepción del hombre), es la más adecuada y recomendable forma de alimentarse para tener una buena salud; no sólo previene la mayoría de las enfermedades actuales, si no que, en la mayoría de casos, también las revierte hasta su curación.
Si gracias a esta alimentación resulta que no hay degeneración física ni enfermedad que curar, resulta que no son necesarios ni médicos, farmacias, ciencia, clínicas dentales, medicamentos, ni industria farmacéutica para tener una buena salud.
Si el hombre y la mujer sólo necesitan comer así para estar sanos, resulta que tampoco son necesarios transgénicos, industria, tractores, gas, fuego, arado, ganadería, trabajo, esclavitud, o explotación alguna para poder alimentarnos.

A través de la observación de la naturaleza se desarrollaron la agricultura natural y la permacultura, cuya práctica ha demostrado que no es necesario remover ni arar el suelo, podar, utilizar fertilizantes, ni fumigar componente químico alguno, para que la naturaleza produzca por sí misma los más nutritivos y sabrosos alimentos.
Si resulta que podemos alimentarnos tan sólo de alimentos de la zona, resulta que no son necesarios ni aviones, ni camiones, ni trenes de mercancías, ni combustibles fósiles, para transportarlos desde otros lugares del mundo. Si además estos alimentos pueden ser conseguidos de manera tan sencilla, resulta que con cultivar frutales y recoger sus frutos, esparcir semillas y paja en los campos, y cosechar las verduras y granos que en éstos crecen, y cazar o pescar animales libres en sus medios, tendriamos tiempo para la artesanía y otros tipos de arte, el descanso, el juego, o simplemente, para contemplar y maravillarnos del mundo que habitamos y somos.

jueves, 27 de diciembre de 2012

la oración

En el centro donde estudio medicina tradicional china, tienen la costumbre de, antes de desayunar, comer y cenar, hacer un pequeño ritual, que consiste en alzar las palmas hacia el cielo agachando un poco la cabeza y pronunciar la siguiente oración: "Damos gracias al cielo por estos alimentos, y rogamos que se conviertan en salud, en amor, y en fe". Hasta la mitad de la oración lo pronuncia en primer lugar el director de la escuela, marcando la sonoridad y el ritmo con el que los demás tendrán que repetirlo después, y lo mismo con la última parte de la oración, acompañándola con una serie de mudras y movimientos con las manos, y concluyendo el director con un: "¡Que aproveche!"
Siempre es la misma canción, siempre el mismo ritual, se repite y se repite seminario tras seminario, irremediablemente.
Al principio yo la pronunciaba como uno más, pero conforme fue pasando el tiempo, vi las cosas de otro modo, y luego de otro modo, y luego de otro. Dejé de pronunciar la oración como un zombi, y pasé a pronunciarla sólo cuando me nacía hacerlo, o bajaba un poco la cabeza y hacía mi propia oración en silencio. Luego empecé a verlo de otra forma: ¿da gracias el león por la cebra que devora? ¿da gracias la cebra por la hierba que mastica y engulle? Entonces, ¿porqué debe el hombre y la mujer dar gracias? El estómago, junto con el resto del cuerpo, ya "sienten agradecimiento" por sí mismos cuando reciben el alimento, ¿es necesario tener que ritualizarlo?
Tiempo después mis reflexiones fueron más allá, ¿porqué debemos dar gracias? ¿dar gracias a qué o quien? ¿a quienes produjeron los alimentos? ¿No es acaso hipócrita dar gracias al cielo por unos alimentos que han sido producidos por medio de la explotación de personas, animales, y la Tierra en su conjunto?
En todo caso deberíamos pedir disculpas por toda la miseria y la destrucción que genera nuestro estilo de vida: "Pedimos disculpas a la Tierra por estos alimentos, disculpas por no atrevernos a hacerlo mejor; por no tomarlos tal y como se encuentran en la naturaleza; pedimos disculpas por privar de libertad y explotar animales, por arrasar con selvas y bosques y exterminar la vida que debería de haber sobre la tierra: hongos, bacterias, larvas, aves, mamíferos y plantas. Pedimos disculpas por todas las personas que han sido obligadas a emigrar de los bosques y zonas naturales donde vivían, y donde ahora se levantan millas y millas de vallados para la ganadería extensiva, así como de monocultivos de soja, maíz, para alimentar estos animales de los que nos alimentamos. Y rogamos ser capaces de cuestionar nuestro estilo de vida, así como tener la convicción y fuerza de voluntad para cambiarlo, ya que perjudica nuestra salud y nuestro amor, tanto como la del resto de seres vivos. ¡Que aproveche y por el culo lo eches!"

-Wu Chi.

Cuando los hombres perdieron el Tao
apareció la bondad,
cuando los hombres perdieron la bondad
apareció la justicia,
cuando los hombres perdieron la justicia,
aparecieron los rituales.
Los rituales son el principio de toda confusión.

Lao Tzu.
Dao De Ching (Tao Te King).

miércoles, 1 de agosto de 2012

Bosques

Posiblemente a la mayoría de los hombres bonsai, la palabra bosque no nos sugerirá mucho más que la idea de un grupo de árboles más o menos amplio en medio de un valle o una montaña. Para los que no hemos tenido la experiencia de vivir o habitar uno de estos lugares, nos resulta del todo imposible imaginar lo que significa la magnificencia de un verdadero bosque vivo, vibrante, como los antiguos bosques que existían en esta península antes que cayeran bajo la hachas, los serruchos, y el fuego abrasador
El pino blanco reina en las montañas de los "parajes naturales" de la zona donde vivo. Prácticamente no hay otros tipos de árboles salvo en lugares muy dispersos. Estos pinos fueron plantados hace relativamente poco tiempo, pero se han extendido por todas partes. Su madera es flexible y ligera, además crecen velozmente en comparación con otros árboles, son útiles y por ello son utilizados para diversos fines. El problema es que impiden que se desarrollen otros árboles junto a ellos, acidifican el suelo, y lo peor: arden con facilidad.

En el pasado, los bosques fueron el refugio de los hombres y mujeres libres, el lugar de dónde extraíamos nuestro alimento, cazando, recolectando, pescando en los riachuelos o ríos, el bosque era el santuario donde celebrábamos el goce de la existencia, danzando, cantando, fornicando, descansando. Millas y millas de bosque se extendían en todas direcciones, con gran variedad de árboles, arbustos y plantas. Los animales paseaban libres de aquí para allá: los jabalíes removían el suelo buscando raíces y lombrices, las cabras masticaban las hojas y frutos de los arbustos, las liebres, ratones, y otros animalillos se escurrían entre sus madrigueras huyendo de halcones, búhos y águilas. Los peces se desplazaban con gracilidad descendiendo por grandes ríos hasta llegar al mar, o disfrutaban de la tranquilidad de las aguas transparentes de las pozas. Los caballos cabalgaban libres en los valles, y los lobos cazaban en manada para alimentar a sus crías.

Ahora sólo quedan algunas reservas naturales, el resto del suelo se ha convertido en monocultivos de naranjos, almendros, u otros frutales. La tierra se utiliza para cultivar hortalizas y cereales, pero está carente de vida; ni hongos, ni insectos, ni dragoncillos, serpientes, y en muchos campos ni siquiera hierba.
Se envenenan aire, tierra y agua para cosechar alimentos carentes de nutrientes. Los hombres y mujeres viven en ciudades, apelotonados en grandes edificios que se extienden por kilómetros semejantes a los avisperos, todos bien cerquita unos de otros, pero a años luz, paseando o conduciendo como desconocidos o enemigos sobre el asfalto.

En el pasado, los bosques se incendiaron para dar paso a los cultivos de cereales, inmensos árboles centenarios y milenarios fueron serrados para la construcción de navíos para las guerras y conquistas, las personas fueron expulsadas de sus hogares naturales para pasar a formar parte del rebaño de la cristiandad.

Hoy en día hasta las pinadas son incendiadas. Todos los años arden, aquí y allá, parajes naturales "protegidos", quedando reducidos a montones de ceniza, cadáveres calcinados y palotes carbonizados. Las leyes son modificadas para poder construir en territorios arrasados por el fuego.
Con cada uno de estos incendios intencionados, las posibilidades de retornar al medio natural  disminuyen.  La esclavitud debe continuar, pero ha de parecer un accidente.

lunes, 30 de julio de 2012

Hombre Bonsai

El bonsai es un árbol reducido a su mínima expresión: podado, dirigido, manipulado, y limitado, es convertido en un ser dependiente del cuidado del "artista".
A algunos hombres, el arte bonsai puede parecerles un arte refinado y exquisito... El bonsai "bien hecho" tiene una atracción irresistible, eso es innegable. Pero la hermosura del bonsai no es fruto tanto del trabajo del artista, como de la belleza innata e inefable del propio árbol. El artista no crea al árbol, tan sólo lo manipula... regándolo, podando, recortando raíces, reduciéndole progresivamente la cantidad de tierra, y procurándole un tiesto cada vez más pequeño, para mantenerlo a un tamaño más o menos diminuto y darle un aspecto resultón, tratando de impedir que el arbolito muera durante el largo y delicado proceso.


Los hombres de las ciudades nos asemejamos en cierta manera a los bonsais, ya que hemos sido reducidos a nuestra mínima expresión: dirigidos, manipulados, limitados, y debilitados; casi llega a parecer cierto que tengamos que depender del cuidado y la protección de médicos, policías y psiquiatras. Algunos así lo creen.

El árbol que nace y se desarrolla en la naturaleza, sin poda, sin riego, sin abonos, ni pesticidas, es un árbol recio y adaptado. No crece rápido ni tampoco lento; se desarrolla según su condición innata y los factores ambientales, convirtiéndose en el rey de la llanura o la montaña. Pacientemente, sintiendo cuanto le rodea, busca la humedad extendiendo sus raíces bien profundas en la tierra; busca el sol, extendiendo su copa y sus ramas bien arriba, hacia el cielo.

Las personas que nacen y se desarrollan fuera de los pueblos y ciudades, los hombres de los bosques, las montañas, desiertos o llanuras, son como los árboles en medio de la naturaleza, recios y adaptados, se desarrollan según su condición innata y los factores ambientales, y se convierten en soberanos del lugar donde viven.


No es demasiado probable que un bonsai sobreviviese una vez trasplantado en tierra firme a cielo abierto y abandonado a su suerte; de no encontrar humedad suficiente con sus pequeñas raicillas, moriría sin remedio. Pero aún, junto a un arrollo, sus ramas crecerían desordenadas y se enmarañarían; hongos e insectos los infectarían aprovechando su debilidad.
Sin embargo muchos hombres y mujeres de las ciudades han logrado volver al medio natural y llevar vidas plenas y sencillas. Esto es lo que nos diferencia de los bonsais, nuestra capacidad de adaptación... Al fin y al cabo, a la mayoría de nosotros todavía no nos han cortados los brazos y las piernas.

lunes, 7 de mayo de 2012

Con el argumento repetido tan insistentemente de que "todo el mundo debería trabajar", justificamos y aprobamos nuestra propia esclavitud y la del resto de los individuos.
Cuando defendemos nuestro derecho a poseer una propiedad privada, defendemos nuestro derecho a vivir como prisioneros.
Cuando argumentamos que queremos una educación pública y gratuita, estamos argumentando que deseamos ser dirigidos, programados y manipulados gratuitamente.

miércoles, 18 de abril de 2012

fumo un cigarro de liar que me recuerda a alguien y a algo
¿quién cultivó este tabaco?
¿con qué árboles se fabricó este papel?
seguramente donde crecían esos árboles ahora se cultiva el tabaco.
estoy fumándome el mundo, Leti
por no poderte besar.
¿porqué fumamos, Leti, si no es por ansiedad?
por falta de amor y libertad
nos fumamos el mundo y creamos más esclavitud con la nuestra...
un viento se nos llevará, y no habrá quedado ni rastro de nosotros,
salvo desiertos
que ya nadie podrá recordar.

jueves, 5 de abril de 2012

Los cultivos transgénicos sólo generan rechazo allá donde crecen, en la medida en que van enfermando a las personas, y contaminando ecosistemas.
De igual forma las enfermedades no exterminan la vida, sólo la redirigen hacia la salud;
las guerras no exterminan la vida, sólo la redigiren hacia la paz;
las injusticias no exterminan la vida, sólo la redirigen hacia la libertad.

El Tao avanza, aunque parezca retroceder.

viernes, 2 de marzo de 2012

Si en lugar de aceptar cualquier trabajo o empleo esclavizador, humillante, o mal pagado, cada uno se dedicara simplemente a aquellos quehaceres, trabajos o tareas que le gustara realizar... Si además esto lo hiciese sin pedir algo a cambio, ¿puedes llegar a imaginar cuan hermosa y sencilla resultaría la vida?

Alguien podría argumentar que esto no es factible, ya que: "siempre habría quien se aprovecharía del trabajo ajeno". Pero, si te dedicaras tan sólo a lo que te gustase, y lo hicieses despreocupadamente, sin forzarte a hacer más de lo necesario, sin horarios, sin presiones externas de ningún tipo... ¿De qué se puede argumentar que podría aprovecharse alguien?

Alguien podría preguntar: "¿Y qué pasaría con aquellas tareas que, quizá, a nadie le gustaría llevar a cabo?" Si tu no las realizarías, ¿porqué razón obligarías a o permitirías que otro las realizara? ¡Eso mismo está ocurriendo en este instante! Tan sólo trata de ponerte en la piel de los jóvenes que escavan en oscuras y profundas minas para extraer Coltan u otros minerales, sólo porque algunas personas desean comprar todo tipo de aparatos electrónicos de última tecnología. Ningún hombre y ninguna mujer debería ser esclavizado por capricho y para comodidad de otros.

martes, 28 de febrero de 2012

Cuando los pocos se oponen al mundo

Las personas violentas, seguramente tendrán un violento final.
-Lao Tzu.

Cuando los pocos se oponen al mundo, el mundo se opone a los pocos. Es la guerra que se arrastra desde la antigüedad. Los que poseían las armas y la fuerza bruta sometían a los que carecían de ellas, y así, éstos últimos aprendieron a armarse y defenderse, en incluso a atacar. Por ello los hombres armados aprendieron a mostrarse como los salvadores del mundo, y a inventar enemigos y terribles males de los que salvar a la humanidad: el demonio, el comunismo, el terrorismo organizado, etc... Se abrió la brecha que nos mantiene separados, a un lado y a otro del abismo.

Los hombres bajos se valen de la amoralidad del universo para hacer lo que les place sin importarles el sufrimiento que puedan generar con ello al mundo. Terminarán bajo el suelo como el resto de mortales, seguramente esto los atemoriza, y por ello se afanan en abarcar, controlar, gobernar, esclavizar, explotar y engañar, porque esto les permite disfrutar de bienes materiales y todo tipo de caprichos en vida.

Algunos reyes del pasado terminaron en la guillotina, otros han muerto ya de ancianos, seguros en sus hogares; pero sus descendientes han terminado siendo asesinados o desterrados por el pueblo. Ellos murieron, pero el gobierno ha ido pasando de mano en mano, mueren los gobernantes, pero el poder se mantiene, mueren las personas pero la vida continúa. Es una ruleta rusa, en cualquier momento pueden saltar por los aires.
Hoy en día, si alguien mata a otra persona es encarcelado y llamado asesino; si alguien mata a cien personas es llamado monstruo y condenado a cadena perpetua o a la silla eléctrica; el hombre culpable de la muerte de diez mil personas anda libre y vive rodeado de lujos, pero al mismo tiempo, se mantiene encerrado en su mansión, rodeado de guardaespaldas, temiendo que lo puedan asesinar. ¿Es esta situación, deseable para alguien?

Los altivos deberían volverse humildes, los ricos rechazar la riqueza, los revolucionarios y militares dejar las armas, los justicieros desestimar la justicia, los policías abandonar sus rangos, los enfrentados olvidar la ofensa...
Hablo de la vuelta a la sencillez sin distinciones, a la no diferenciación entre los innumerables opuestos, el retorno a la inocencia; jugando, siendo como niños. Esta continua enfrentación y mutilación entre hombres y mujeres, militares y civiles, amos y esclavos, ricos y pobres, vería su final.


Las estrellas parecen contemplarnos en silencio desde el oscuro cielo.

lunes, 27 de febrero de 2012

El Tao es todo lo que hay en las cuatro direcciones,
en lo interno y en lo externo,
en lo profundo y lo superficial,
en lo pequeño y lo grande,
tanto arriba como abajo.

El Tao por lo tanto, es infinito, imposible de abarcar en su totalidad,
imposible de comprender, de atrapar, o de rechazar.

El hombre se cree distinto al Tao,
hace distinciones entre las cosas,
y de ahí surjen yo y tú,
inn y yang,
bondad y maldad,
moralidad e inmoralidad,
y la infinidad de opuestos.

El hombre que sigue el camino del Tao,
echa abajo las distinciones,
no discute ni se pelea con las personas,
y se muestra abierto y sincero.

Sus deseos no son ambiciosos,
por ello no se esclaviza.
Satisface sus deseos naturales,
por ello no condena al mundo.

Sentado o dormido, un buda sigue siendo un buda